Comimos en Bistroquet después del paseo por el centro. Habíamos reservado y el local estaba completo, por lo que conviene asegurar mesa si se quiere ir a una hora concreta.
El servicio fue correcto: disponían de carta en castellano y trajeron agua para Roy nada más sentarnos. La ensalada César estuvo bien, pero el plato de chipirones con arroz no terminó de convencernos. Pagamos aproximadamente 48 € por la comida, sin bebidas alcohólicas ni postre.