Después de recorrer Biarritz continuamos hacia Anglet. Aunque ambas ciudades están prácticamente unidas, la experiencia es distinta: aquí el protagonismo es casi completamente de la costa, las playas, el surf y los largos paseos junto al océano.
Una tarde es suficiente para conocer las zonas principales con tranquilidad. También funciona muy bien como plan de día completo si la intención es aparcar junto a la playa y pasar la jornada entre arena, paseo y mar.
La zona que más nos gustó fue Chambre d’Amour y Sables d’Or. Está muy cuidada y preparada para caminar, sentarse frente al mar o parar en alguna terraza. La Barre y Les Cavaliers ofrecen más aparcamiento y equipamientos deportivos, aunque para nosotros tienen menos encanto que Chambre d’Amour.


