Llegamos a Pula desde Poreč y nos alojamos dos noches en pleno centro histórico. Después de dejar las cosas y descansar un poco, cenamos cerca del apartamento y fuimos a ver la Arena iluminada. Su exterior de noche fue uno de los momentos más espectaculares de la estancia.
A la mañana siguiente hicimos nuestro recorrido a pie por Pula. En unas dos horas o dos horas y media enlazamos el centro romano, entramos en la Arena y vimos también su zona inferior. Después comimos unas hamburguesas, recogimos el coche y dedicamos la tarde a Rovinj antes de regresar a dormir a Pula.
Nos gustó mucho todo el casco histórico: la Arena de día y de noche, el Foro y el Templo de Augusto, el Arco de los Sergios y el resto de las huellas romanas. Volveríamos a organizar la estancia exactamente igual; no cambiaríamos nada.


