Poreč fue una parada que ya llevábamos preparada en el trayecto entre Zagreb y Pula. Aparcamos a la entrada, recorrimos el centro histórico, paramos a comer y continuamos después hacia Pula sin hacer noche.
Estuvimos aproximadamente entre dos y tres horas. Para nosotros fue el tiempo adecuado: una visita breve, agradable y fácil de encajar en el día de carretera.
Lo que más nos gustó fue recorrer la calle Decumanus de principio a fin. Su empedrado le da muchísimo carácter y, al terminar la calle, el paseo se abre hacia el Adriático. Esa unión entre casco histórico y mar es el recuerdo con el que nos quedamos.