Rastoke nos dejó en shock. Es un pueblo diminuto que parece de cuento: casas, molinos, muchísimo verde y cascadas por todas partes. Llegamos sobre las 15:00 del 8 de octubre de 2025, lo recorrimos durante la tarde y pasamos allí la noche antes de salir temprano hacia los lagos de Plitvice.
Si solo vas de paso, para nosotros unas dos horas y media permiten ver bien el conjunto: empezar por las vistas exteriores, pasear por el pueblo y dedicar alrededor de una hora y media a Slovin Unique. Aun así, dormir allí fue una parte importante de la experiencia. Nuestro alojamiento estaba literalmente junto a una cascada y nos dormimos escuchando el agua.
No hubo nada de Rastoke que nos decepcionara. Es pequeño y precisamente por eso funciona muy bien como parada corta o como base de una noche antes de Plitvice.