Cenamos en Bistro KUM porque en Rastoke no había demasiadas opciones y nos quedaba muy cómodo. Pedimos pizzas y calzone: estaban buenas y nos resolvieron perfectamente la cena, aunque no fue una experiencia gastronómica extraordinaria.
A la mañana siguiente hicimos allí un desayuno rápido antes de salir hacia Plitvice. Fue simplemente una opción práctica por cercanía y por el horario.