El comienzo
Del puerto a las calles de piedra.
La primera impresión fue la de una ciudad compacta y muy caminable, aunque con bastantes desniveles. En pocos minutos pasamos del paseo marítimo a plazas, iglesias, pasadizos y escaleras estrechas.
No llevábamos una jornada completa reservada para Šibenik, pero la parada dio para recorrer el casco antiguo con calma, visitar el entorno de la catedral y sentarnos a comer antes de continuar hacia Split.
Nuestra recomendación: aparcar abajo, junto al puerto, y hacer todo el centro a pie. Es la forma más cómoda de no perder tiempo buscando sitio entre las calles estrechas.