Comimos en Tima‑Irma, el restaurante que nosotros recordábamos como Irma Tima. Elegimos una parrillada muy grande para compartir. En las fotografías se ven ćevapi, pollo, salchichas y otras carnes a la brasa sobre pan plano, acompañadas de pimientos asados, tomate, lechuga, cebolla, ajvar, queso blanco y otros acompañamientos cremosos.
No fue una comida refinada: era un sitio sencillo, de batalla, pero estaba bueno y la cantidad era enorme. Entre las opciones del centro nos pareció una elección práctica y de las mejores que vimos para comer sin perder demasiado tiempo.
También tomamos una botella pequeña de Hercego Blatina, un vino tinto de Vinarija Čitluk elaborado con Blatina, una variedad autóctona de Herzegovina.