Cenamos en Puntulina al final de nuestra tarde en Rovinj. Habíamos reservado con antelación y lo consideramos importante: es un sitio muy conocido y sin reserva puede ser difícil conseguir mesa.
Nos trataron muy bien, la comida estaba muy rica y probamos también vino propio del restaurante. El gran protagonista fue el emplazamiento: estar junto al mar mientras caía el sol hizo que la cena fuera una experiencia espectacular.
Eso sí, nos pareció caro. Entendimos que parte del precio se paga por la ubicación y las vistas. Si volviéramos a Rovinj probablemente probaríamos otro restaurante porque nos gusta descubrir sitios nuevos y no repetiríamos un gasto así, pero para una primera visita y una cena especial Puntulina nos encantó.