Es un local pequeño, por lo que nosotros recomendamos pedir para llevar. El trato fue muy cercano y los bocadillos nos gustaron mucho.
Pedimos un Pinito, con chorizo de Teror, queso fundido y miel (3,60 €), y un Sonia, con chorizo de Teror, queso fundido, berenjena y cebolla caramelizada (4,00 €). Nos los llevamos y comimos fuera, en una plaza con vistas hacia las montañas y el mar.