Cenamos en Marangun porque nos quedaba prácticamente al lado del Hotel Lero y estábamos cansados después de un día muy intenso. La sorpresa fue que nos gustó muchísimo: restaurante elegante, servicio agradable y comida muy buena.
Recordamos especialmente un plato de cordero servido envuelto. Nos gustó tanto el conjunto que, al volver de la excursión a Bosnia y Herzegovina al día siguiente, repetimos cena en el mismo restaurante.