Antes de llegar a León paramos a comer en La Cueva del Cura, en Valdevimbre. El restaurante está integrado en una cueva y el entorno nos pareció espectacular y muy diferente.
Pedimos cecina, pimientos rellenos, media tortilla guisada y paletilla de lechazo, además de postres. La cuenta fue de 87 € para dos personas. No comimos mal, pero la experiencia gastronómica nos dejó por debajo de las expectativas: la cecina estaba seca, preferimos la tortilla tradicional y habíamos probado lechazos mejores.
Tal vez volveríamos para darle una segunda oportunidad, porque el lugar merece la visita y es posible que nuestra elección o ese día concreto no fueran los mejores.