Idoia no fue un descubrimiento de este día: ya habíamos estado otras dos veces y volvimos expresamente por el pescado. Empezamos con alcachofas con jamón y huevo y compartimos un rape a la parrilla que volvió a parecernos de diez.
De postre pedimos torrija con helado de avellana y tarta de queso. Comimos en la terraza junto a la ría. Para esta visita habíamos reservado con cinco días de antelación y vimos cómo se llenaba, así que nuestra recomendación es no improvisar en primavera o verano.