Chora y molinos
Little Venice, calles blancas, Petros, atardecer y cena en D’Angelo.

Grecia · Segunda parada
Nuestra Mykonos fue otra: carreteras por la isla, playas muy diferentes, pueblos blancos, buena mesa y atardeceres frente al Egeo.
Nuestra experiencia
Llegamos desde Atenas y dedicamos la primera tarde a Chora, Little Venice, los molinos y Petros. Los días siguientes alquilamos una moto y enlazamos playas, Ano Mera, el norte de la isla y el faro de Armenistis.
Fue una forma de descubrir la isla a nuestro ritmo: alternando carretera, pueblos, playas, gastronomía y tiempo suficiente para disfrutar cada parada.
Nuestro vídeo
Acompáñanos por Chora, las playas de la isla, Ano Mera, el faro de Armenistis y nuestros últimos momentos antes de continuar hacia Santorini.
Ver en YouTubeItinerario real
Una primera tarde a pie, una gran ruta por el sur y el este, y un último día dedicado al norte, el faro y una playa para quedarse.
Little Venice, calles blancas, Petros, atardecer y cena en D’Angelo.
Ruta por el sur, comida en Fisherman, Kalo Livadi, Elia y regreso a Chora.
Panormos, Agios Sostis, Armenistis y tiempo de playa antes de la despedida.
Primera tarde
Las calles blancas de Chora fueron nuestra primera toma de contacto. Caminamos sin seguir un recorrido cerrado, llegamos al mar, vimos los molinos y nos encontramos con Petros, el pelícano más famoso de Mykonos.
Esta es la parte de la isla que pide bajar el ritmo: entrar en callejuelas, mirar hacia el puerto y dejar que el paseo te lleve hasta Little Venice.




La hora dorada
El atardecer nos regaló tres momentos muy diferentes: la luz sobre los molinos, una fotografía personal y la despedida frente a los barcos.



Ano Mera
Ano Mera nos permitió cambiar la costa por el interior de Mykonos. La parada tenía sentido por el pueblo y también por Fisherman, donde comimos pescado, marisco, ensalada griega y probamos el ouzo.
Después de comer continuamos hacia Kalo Livadi y Elia, donde dejamos de encadenar paradas y nos quedamos a descansar.



Playas de Mykonos
Recorrimos la isla en moto y fuimos encontrando calas naturales, grandes arenales y playas completamente organizadas. Aquí aparecen separadas, con sus fotografías y nuestra impresión de cada parada.
Ver la ruta de playas en el vídeo · 06:01Una cala pequeña y bastante natural, encajada entre roca y con muy pocos elementos alrededor. Fue una buena forma de empezar la ruta: tranquila, sencilla y muy distinta de las playas más organizadas que veríamos después.

Fue la playa que más nos gustó de Mykonos y la que elegimos para disfrutar con calma. El agua estaba especialmente clara, la bahía se sentía protegida y combinaba una zona muy cuidada con rincones donde simplemente sentarse a mirar el mar.





Una playa muy preparada para pasar el día, con alojamientos, terrazas y hamacas junto a la arena. La vimos como una opción cómoda y práctica, aunque con un ambiente mucho más desarrollado que las calas más naturales de la ruta.

Aquí se nota un ambiente diferente: playa organizada, música y locales junto a la arena. Nosotros no fuimos a Mykonos de fiesta; la incluimos en la ruta para conocer esa cara de la isla y continuar después hacia playas que encajaban más con nuestra forma de viajar.

Una bahía abierta, con una gran superficie de arena y zonas organizadas en uno de sus extremos. Cuando la visitamos tenía espacio suficiente para caminar y observarla sin quedarnos únicamente con la imagen de sus beach clubs.


Agrari fue una de esas paradas que mejoraron la ruta sobre la marcha. Nos gustaron su amplitud, el agua limpia y la sensación de estar en una playa mucho menos encajonada. En el vídeo se nota: fue una de las que más nos sorprendió.


Una de las playas más extensas que recorrimos. La vista elevada permite entender bien su tamaño, mientras que desde la arena destaca la amplitud de la bahía y el color del agua. Fue una parada fácil de disfrutar sin prisas.


Una bahía tranquila, rodeada de roca y con una sensación más apartada. Aquí sí nos detuvimos a descansar, mirar el mar y disfrutar de la playa sin convertir la jornada en una sucesión continua de paradas.



Panormos nos recibió con una bahía pequeña, barcos fondeados y un paisaje más recogido. La combinación de agua transparente, roca y casas en la ladera le daba un carácter muy distinto a las grandes playas del sur.

Una playa amplia y abierta, sin el aspecto completamente organizado de otras zonas de Mykonos. La vimos desde arriba antes de acercarnos y fue una de las imágenes más claras de la isla más tranquila y menos artificial.


Ornos reúne playa, alojamientos y servicios en una bahía protegida. Cuando pasamos por allí encontramos un ambiente más urbano y concurrido, pero también una orilla agradable y un agua muy clara.

El extremo de la isla
El paisaje cambia por completo: roca, viento y una vista abierta sobre el Egeo. No es una parada para estar horas, pero sí uno de los lugares que mejor explica la geografía de Mykonos.
El terreno es irregular y el viento puede ser fuerte. Conviene caminar con cuidado y no acercarse demasiado al borde.




Dónde comimos
Cuatro restaurantes muy diferentes: pescado y marisco en Ano Mera, pasta y pizza, cocina griega y una última cena informal en Chora.
Una de las mejores paradas gastronómicas del viaje. Pescado, marisco y cocina griega en mitad de la ruta por la isla. El ouzo fue más una experiencia que una recomendación.


Cenamos pasta y pizza en un local muy bonito y agradable. Los dulces que compramos después en una pastelería no aparecen aquí porque no pertenecen al restaurante.



Bueno, abundante y con precios más razonables que otros lugares de la isla. Una comida sencilla que nos funcionó muy bien.



Brochetas, pan de pita, hummus y ensalada para cerrar el viaje de una forma informal y muy práctica.


Dónde dormimos
Nuestra base del 7 al 10 de octubre de 2024. Estuvimos tres noches en una habitación Doble Plus por un total de 454,41 €, con desayuno incluido.
La ubicación permitía llegar caminando al centro y volver a una zona más tranquila. Para recorrer el resto de la isla seguimos necesitando la moto, pero como base urbana nos funcionó muy bien.




Consejos prácticos
Decisiones que encajaron con nuestra forma de viajar y que ayudan a disfrutar la isla sin convertirla en una carrera.
Moverse
Chora se disfruta andando. Para playas, Ano Mera y el faro, la moto nos dio libertad y evitó depender de horarios.
Ritmo
Ver varias está bien, pero la jornada mejora cuando se reserva una para quedarse de verdad y descansar.
Atardecer
Los molinos se llenan. Conviene colocarse antes y quedarse unos minutos después de que empiece a marcharse la gente.
Mykonos en vídeo
Chora, sus playas, Ano Mera, el faro de Armenistis, la gastronomía y los atardeceres de Mykonos reunidos en nuestro capítulo de viaje.
Ver el vídeo completo