Llegamos a Santorini en ferry desde Mykonos y nos instalamos en Imerovigli, frente a la caldera. Durante tres noches combinamos el sendero hasta Oia, Imerovigli y la roca Skaros, Fira, Red Beach y una excursión en barco por Nea Kameni y Thirasia.
Santorini nos pareció visualmente más espectacular que Mykonos, pero también bastante más concurrida. Por eso algunos de nuestros mejores momentos no fueron en los miradores más famosos, sino caminando junto a la caldera o viendo el atardecer tranquilamente desde el hotel.
Nuestra decisión clave: alojarnos en Imerovigli fue un capricho caro, pero convirtió el alojamiento en parte del viaje. Para movernos por la isla la moto nos resultó muy práctica y, para volver de Oia después del sendero, utilizamos el autobús.


