Turín fue nuestra primera base del viaje por Italia. Dormimos dos noches: la primera tarde la dedicamos a recorrer el centro a pie y el día siguiente a los grandes museos.
La ciudad nos sorprendió mucho. Durante el día nos pareció luminosa y con muchísimo ambiente —coincidió fin de semana—, aunque por la noche nos dio la sensación de ser bastante oscura en algunas zonas.
Nuestros Txematour
Dos recorridos para repetir nuestra visita.
El primero reúne el paseo urbano de la tarde; el segundo corresponde a la jornada de museos.
Primera tarde: Piazza San Carlo, Galleria San Federico, Piazza Castello, Duomo, Porta Palatina, Quadrilatero Romano, Palazzo di Città, Palazzo Carignano, Galleria Subalpina y Murazzi del Po.
Día completo: Museo Egizio, Crostone.it, Musei Reali, Palazzo Madama, Mole Antonelliana y Museo Nacional del Cine. Terminamos cenando en Piola da Cianci.
Nuestra conclusión: el Museo Egizio nos pareció imprescindible; los Musei Reali nos encantaron, especialmente la Armería y la Capilla; Palazzo Madama fue la visita más floja; y el Museo del Cine acabó siendo una improvisación que nos alegramos muchísimo de haber hecho.
Ruta paso a paso
Qué ver en Turín: nuestro recorrido.
01Piazza San Carlo
Turín · visita
Piazza San Carlo
La primera tarde empezamos a descubrir Turín por Piazza San Carlo. Nos encontramos un evento ocupando parte de la plaza, pero aun así pudimos ver la estatua ecuestre de Manuel Filiberto y las iglesias gemelas de Santa Cristina y San Carlo.
Nos encantó esta galería cubierta. Lo que más nos llamó la atención fue el techo acristalado y el mosaico del suelo: es de esas paradas cortas que ganan mucho cuando te detienes a mirar los detalles.
Piazza Castello fue nuestro punto de referencia para situar Palazzo Madama y el conjunto de los Musei Reali, que visitaríamos por dentro al día siguiente. Desde aquí se entiende muy bien el corazón monumental de Turín.
Entramos en el Duomo de Turín durante el paseo de la primera tarde. Su vínculo con la Sábana Santa es lo que más peso tiene en la visita, aunque la espectacular Capilla de la Sábana Santa forma parte del recorrido de los Musei Reali.
La Porta Palatina fue una de las sorpresas de nuestro paseo. Nos impresionó encontrarnos una construcción romana de casi dos mil años todavía tan presente dentro de la ciudad.
Después de Porta Palatina nos acercamos al Quadrilatero Romano, una zona de bares y terrazas donde paramos a tomar algo. Probamos un marocchino con chocolate y nos sacaron un aperitivo de embutidos que nos sentó de maravilla.
Frente al Ayuntamiento nos encontramos el monumento al llamado Conde Verde. Fue una de esas pequeñas paradas que fueron apareciendo sobre la marcha mientras seguíamos el recorrido por el centro.
Palazzo Carignano no estaba planteado como una visita larga. Nos llamó la atención al pasar, paramos a fotografiar su fachada y nos gustó especialmente la forma curva y el ladrillo.
Alaitz fue quien recordó el nombre cuando llegamos: Galleria Subalpina. Nos pareció preciosa, más pequeña y escondida que San Federico, con plantas y un ambiente muy especial.
Terminamos la primera tarde acercándonos a los Murazzi del Po. Había muchísimo ambiente y los locales junto al río tenían muy buena pinta, pero aquel día los mosquitos hicieron imposible quedarnos a cenar.
Nos marchamos hacia el hotel después de comprobar que no era una molestia menor: nos estaban comiendo incluso caminando.
Era una de las visitas que más ganas teníamos de hacer y no nos decepcionó. Nos detuvimos especialmente en la Galería de los Reyes, las grandes estatuas, la tumba de Kha y Merit, los sarcófagos y los papiros.
Para nosotros es uno de los grandes imprescindibles de Turín.
Entramos pensando sobre todo en el Palacio Real y terminamos saliendo impresionados por el conjunto. Los salones son espectaculares, pero para nosotros la Armería Real y la Capilla de la Sábana Santa fueron los grandes golpes de la visita.
Txema terminó señalando el Palacio Real como lo que más le gustó de Turín.
Palazzo Madama mezcla restos romanos, fortaleza medieval y espacios posteriores. La zona arqueológica inferior y las vistas fueron lo que más nos interesó.
Después del Museo Egizio y de los Musei Reali nos supo a poco. No nos pareció malo: simplemente fue la visita que menos nos gustó de las grandes paradas del día.
Fue una decisión de última hora después de salir algo fríos de Palazzo Madama. Conseguimos entradas para el museo y el ascensor panorámico y fue un acierto.
Nos pareció un museo muy curioso y totalmente distinto a todo lo anterior. Nos gustaron la estructura interior de la Mole, el ascensor, las vistas y los objetos de películas conocidas. Echamos de menos algo más de cine moderno, pero salimos muy contentos de haber entrado.
Lo bueno, lo mejorable y lo que haríamos distinto.
Lo que vivimos de primera mano y las decisiones que tomaríamos al repetir el viaje.
Lo mejor
Txema se queda con el Palacio Real, especialmente la Armería y la Capilla. Alaitz destacó mucho el Museo Nacional del Cine. El Museo Egizio nos pareció imprescindible a los dos.
Qué repetiríamos
Museo Egizio, Musei Reali, Museo Nacional del Cine y una cena temprana en Piola da Cianci.
Qué cambiaríamos
Si volviéramos a encadenar los grandes museos, visitaríamos Palazzo Madama antes que el Museo Egizio y los Musei Reali para ir de menos a más.
Consejo que nos habría gustado saber
Reserva tiempo de verdad para los museos y no dejes Piola da Cianci para tarde: nosotros llegamos sobre las 18:30 y ya quedaban pocas mesas.
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