Ronda nos gustó por el conjunto. El Puente Nuevo es su gran icono, pero lo que más recordamos es la ciudad entera: el pueblo levantado sobre el Tajo, las vistas, los paseos y los miradores que van apareciendo prácticamente a cada paso.
Le dedicamos un día completo y dormimos una noche. Para nosotros, un día es suficiente si se llega con tiempo; pasar allí la noche resulta cómodo si se quiere descansar y evitar seguir conduciendo al final de la jornada.

