Llegamos a Zadar de noche el 9 de octubre de 2025, después de visitar Plitvice y comer en Degenija. Dejamos el coche y el equipaje en el alojamiento, que tenía garaje incluido, y salimos directamente a pasear. La primera impresión fue muy buena: el casco antiguo iluminado, los campanarios y ese pavimento claro de piedra que refleja la luz hicieron que la ciudad nos pareciera preciosa desde el primer momento.
Esa primera noche recorrimos el centro sin prisas, cenamos algo rápido y terminamos junto al mar, con el Órgano del Mar y el Saludo al Sol. Al día siguiente hicimos un free tour por la mañana, volvimos después por nuestra cuenta a los lugares que más nos habían gustado, comimos en 4 Kantuna, subimos al campanario de Santa Anastasia y reservamos el final de la tarde para el paseo marítimo y el atardecer.
Estuvimos dos noches. Para nosotros es una estancia muy equilibrada: permite tener una primera toma de contacto nocturna, dedicar un día completo al casco histórico y marcharse a la mañana siguiente sin haber convertido la visita en una carrera.
