Primera parada visual
Kriva Ćuprija
Antes de alcanzar el puente más conocido apareció esta pequeña construcción de piedra sobre el arroyo Radobolja. Su curva, los tejados y las casas tradicionales forman uno de los rincones más bonitos del casco histórico.
Fue una entrada perfecta a Mostar: menos monumental que el Stari Most, pero más íntima y con mucho encanto.