Pasamos unas cinco o seis horas en Lekeitio contando la comida, y nos pareció una visita muy recomendable. El pueblo tiene patrimonio, casco antiguo y puerto, pero para nosotros lo más especial está junto al mar: la playa de Isuntza, la bahía y, sobre todo, la posibilidad de caminar hasta la isla de Garraitz o San Nicolás cuando la marea lo permite.
Entramos en la Basílica de Santa María de la Asunción, paseamos por el casco, vimos el Ayuntamiento y el puerto, y después dedicamos la parte más especial de la visita a la zona de playa y a la isla. Si volviéramos con más tiempo, Lekeitio nos parece un sitio perfecto para plantearlo como un día completo de playa y paseo.
No hubo una parada que nos pareciera claramente prescindible. Lo que más nos gustó fue el paseo hasta Garraitz y las vistas de la bahía.