Visitamos Ea por la mañana y estuvimos aproximadamente una hora y media. Aparcamos sin dificultad y empezamos a bajar a pie por sus calles estrechas. Enseguida aparece lo que más nos sorprendió del pueblo: la ría atraviesa el casco urbano y los pequeños puentes van uniendo las dos orillas.
La visita fue completamente exterior. Seguimos junto al agua hasta la playa y terminamos en el puerto, que fue la zona que más nos gustó: todo es muy pequeño, recogido y marinero. Nos marchamos hacia Elantxobe sobre las 11:30, pero si volvemos nos quedaríamos más tiempo para darnos un baño y después ir de pintxos.