En Casa Mando acertamos de pleno. Es un local pequeño y recogido, con un servicio espectacular. Empezamos con croquetas caseras, pedimos solomillo y lechazo asado como principales y terminamos con arroz con leche y tarta de quesos leoneses.
Todo estaba realmente bueno, pero el lechazo fue el plato que más nos gustó. La cuenta fue de 122,50 € para dos personas. Volveríamos sin ninguna duda.