Tiempo realEl mapa reúne unos 150 km y más de 3 horas de conducción teórica. En la práctica la jornada es larga porque varios accesos discurren por pistas y nosotros avanzamos muy despacio en el tramo hacia Playa de la Mujer y Jarubio.
TransporteCoche de alquiler + sendero a pie en Ajuy
Paradas6
La costa oeste de Fuerteventura nos enseñó una isla mucho más abrupta y solitaria. Empezamos en Playa de Garcey, continuamos por La Solapa y llegamos a Ajuy, donde la arena negra, el pueblo y el sendero de las cuevas se convirtieron en el gran imprescindible del día.
Desde Ajuy seguimos por pistas de tierra hacia Playa de la Mujer y Playa de Jarubio. Fue el tramo más lento y exigente: avanzamos aproximadamente a 20 km/h, sin cruzarnos prácticamente con nadie y con la sensación de estar en medio de la nada. La recompensa fueron dos playas enormes y muy poco transitadas.
Terminamos en El Cotillo. Después de tanta costa salvaje, Playa de La Concha y Los Charcos parecían otra isla: arena clara, agua tranquila y pequeñas calas entre roca volcánica al atardecer.
La ruta real
Barceló Fuerteventura Mar → Playa de Garcey → Playa de la Solapa → Ajuy y sus cuevas → Playa de la Mujer → Playa de Jarubio → El Cotillo → Playa de La Concha → Los Charcos.
Dónde comimos
Durante el recorrido no hicimos una parada gastronómica que aparezca explicada en el vídeo. Al terminar La Concha y Los Charcos ya no llegábamos a tiempo al bufé del hotel, así que nos quedamos a cenar sin prisas en Leo’s Beach Bar, junto a la playa y con vistas al mar. El vídeo no concreta los platos ni el importe y preferimos no inventarlos.
Mapa de la ruta
Abre el recorrido y úsalo sobre el terreno.
El enlace mantiene las paradas en el orden de nuestra visita y puedes adaptarlo a tu alojamiento.
Qué ver en Costa oeste de Fuerteventura: nuestro recorrido.
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Primera parada · la costa más salvaje
Playa de Garcey
Garcey fue la primera parada de la jornada y llegar ya forma parte de la aventura. Es una playa abierta, aislada y completamente expuesta al Atlántico. También es conocida por la historia del American Star, el gran transatlántico que quedó varado frente a esta costa durante años.
Nosotros la incluimos por el paisaje y por esa sensación de costa remota, no como una playa cómoda de servicios o de baño garantizado.
Después de Garcey seguimos hasta Playa de la Solapa. Mantiene el mismo carácter del oeste: paisaje árido, costa abierta y una playa enorme a la que se llega dejando atrás el asfalto.
Fue una segunda toma de contacto con esa Fuerteventura menos transitada antes de poner rumbo a Ajuy.
Ajuy fue el lugar que más nos impresionó de toda la jornada. La playa de arena negra, las casas pegadas a la costa y los grandes acantilados forman una de las imágenes más reconocibles del oeste de Fuerteventura.
Desde el pueblo hicimos el sendero hacia las Cuevas de Ajuy. El cartel indica aproximadamente un cuarto de hora y a nosotros nos resultó llevadero, con pasarelas y vistas constantes sobre el mar. Las cuevas no son volcánicas: se formaron a partir de sedimentos marinos anteriores a la propia isla. Cuando llegamos abajo nos sorprendieron por su tamaño y profundidad.
Este fue el tramo más aventurero del día. Dejamos Ajuy y nos metimos por pistas muy solitarias para buscar Playa de la Mujer y Playa de Jarubio. Encontramos piedra, baches, una verja que tuvimos que abrir y cerrar y muchos kilómetros sin cruzarnos con nadie.
Avanzamos aproximadamente a 20 km/h. Cuando por fin aparecieron las playas entendimos por qué merecía la pena: grandes, abiertas y prácticamente vacías, en medio de un paisaje sin servicios ni urbanizaciones.
Después de horas entre pistas y playas solitarias, llegar a El Cotillo fue volver a la civilización. El cambio se nota enseguida: arena clara, más ambiente y una costa mucho más accesible.
Nos acercamos a Playa de La Concha y la encontramos completamente tranquila, sin apenas oleaje. Ese contraste con Garcey, La Solapa y Ajuy fue una de las cosas que más nos gustó del recorrido.
Los Charcos fue la última parada de la ruta. Es una sucesión de pequeñas calas y piscinas naturales protegidas por roca volcánica, muy diferente de las grandes playas abiertas que habíamos visto durante el día.
Llegamos con la luz del atardecer y nos quedamos más tiempo del previsto. Precisamente por eso decidimos no correr hacia el hotel y terminar la jornada cenando en El Cotillo.
En las playas remotas aparcamos únicamente donde el terreno permitía hacerlo sin bloquear la pista. En Ajuy y El Cotillo conviene usar las zonas habilitadas y terminar los últimos tramos andando.
Nuestra experiencia real
Lo bueno, lo mejorable y lo que haríamos distinto.
Lo que vivimos de primera mano y las decisiones que tomaríamos al repetir el viaje.
Lo mejor
Ajuy fue el gran imprescindible: la playa de arena negra, el pueblo, el sendero sobre los acantilados y las enormes cuevas forman una visita muy completa.
Qué repetiríamos
Sí. Repetiríamos Ajuy y volveríamos a terminar en El Cotillo con más tiempo para disfrutar de La Concha y Los Charcos.
Qué cambiaríamos
Saldríamos antes y dejaríamos todavía más margen para las pistas. El tramo hacia Playa de la Mujer y Jarubio consume mucho más tiempo del que parece en el mapa.
Qué nos decepcionó
Ninguna de las paradas nos decepcionó. Lo más incómodo fue el acceso lento y bacheado a las playas remotas, no los lugares en sí.
Consejo que nos habría gustado saber
No calcules esta jornada solo con el tiempo de Google Maps. Comprueba el estado de las pistas, lleva agua, evita conducir con prisas y da la vuelta si el acceso no resulta seguro para tu vehículo o para las condiciones del día.
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