Tiempo realNosotros dedicamos unas dos horas a recorrer el pueblo. Si quieres bañarte, sentarte en el puerto o alargar la visita junto al mar, puedes quedarte bastante más.
TransporteCoche hasta Mundaka · recorrido a pie por el pueblo · coche al mirador de Portuondo
Paradas6
Mundaka es pequeño, pero tiene un encanto especial. Nosotros dejamos el coche a la entrada del pueblo y lo recorrimos con calma, combinando Santa Catalina, el puerto y las calles del casco con el mar siempre muy cerca.
La ermita de Santa Catalina fue el gran imprescindible de la visita. Pudimos entrar cuando la encontramos abierta, aunque lo que realmente nos impresionó fue todo lo que la rodea: el promontorio junto al Cantábrico, las zonas verdes y las vistas sobre la entrada de Urdaibai.
Después seguimos por el puerto y el casco, pasamos junto a la Cruz de Kurtzio, nos acercamos a la iglesia de Santa María —que encontramos cerrada— y vimos Laidatxu desde arriba. También vimos surfistas en el agua, algo difícil de separar de la identidad de Mundaka y de su famosa ola izquierda.
Al terminar el paseo volvimos al coche y subimos al mirador de Portuondo. Esta última parada va aparte del recorrido a pie y merece totalmente la pena por la panorámica sobre Laida y la ría de Urdaibai.
Mapa de la ruta
Abre el recorrido y úsalo sobre el terreno.
El enlace mantiene las paradas en el orden de nuestra visita y puedes adaptarlo a tu alojamiento.
Fue el lugar que más nos impresionó de Mundaka. Al principio encontramos la ermita cerrada, pero cuando nos íbamos la vimos abierta y pudimos entrar. El interior está bien, aunque para nosotros lo realmente especial está fuera: la ermita se levanta junto al mar, rodeada de césped, con el Cantábrico rompiendo alrededor y unas vistas magníficas hacia la entrada de Urdaibai.
La construcción actual data de 1879 y su ubicación estratégica se utilizó históricamente para controlar la entrada y salida del estuario.
Después de Santa Catalina seguimos hacia el puerto. Es pequeño, recogido y muy ligado al ritmo del pueblo: barcos, casas frente al agua y ese ambiente marinero que hace que apetezca caminar sin prisa. Para nosotros es uno de los rincones que mejor resume Mundaka.
El casco de Mundaka es pequeño y aquí la visita consiste más en callejear que en encadenar monumentos. Pasamos por sus calles tranquilas y vimos la Cruz de Kurtzio al pasar. Precisamente ese paseo sin prisas, entrando por una calle y saliendo por otra, fue una parte importante del encanto que le encontramos al pueblo.
Nos acercamos hasta la iglesia de Santa María durante el paseo por el centro. La encontramos cerrada, así que nuestra visita fue únicamente exterior. Aun así, merece verla como parte natural del recorrido por el casco, sin convertirla en una visita interior que nosotros no hicimos.
No se entiende Mundaka sin el surf. Durante nuestra visita vimos surfistas en el agua y la famosa ola izquierda forma parte de la identidad del pueblo. La información turística de Urdaibai la presenta como una de las grandes referencias europeas del surf y como una de las olas más conocidas internacionalmente.
También nos acercamos a la zona de Laidatxu. Nosotros la vimos desde arriba y fue una parada breve: no bajamos a la playa, pero la vista del agua y del entorno ya merece detenerse.
Esta fue nuestra última parada y la hicimos ya en coche al salir de Mundaka. Desde Portuondo se abre una panorámica enorme sobre la ría de Urdaibai, los bancos de arena y la playa de Laida. El cambio de colores entre agua, arena y montes fue de esas vistas que nos hicieron quedarnos un rato simplemente mirando.
No lo contamos como parte del paseo a pie por el pueblo: para nosotros es el remate panorámico de la visita.
Aparcamiento gratuito junto a Raimundo Abaroa Kalea, a la entrada del pueblo. En nuestra visita nos resultó cómodo y el centro queda a pocos minutos andando.
Nuestra experiencia real
Lo bueno, lo mejorable y lo que haríamos distinto.
Lo que vivimos de primera mano y las decisiones que tomaríamos al repetir el viaje.
Lo mejor
La ermita de Santa Catalina por su ubicación y su entorno; después, el puerto y la panorámica de Portuondo sobre Laida y Urdaibai.
Qué repetiríamos
Sí. Repetiríamos el paseo por el pueblo y volveríamos a subir a Portuondo para disfrutar de las vistas con calma.
Qué cambiaríamos
No quitaríamos ninguna parada. Con más tiempo, simplemente nos quedaríamos más rato disfrutando del puerto, el mar y el entorno.
Qué nos decepcionó
Ninguna. La iglesia de Santa María estaba cerrada cuando pasamos, pero no condicionó la visita.
Consejo que nos habría gustado saber
Mundaka es pequeño y se recorre con facilidad. Aparcar a la entrada nos funcionó muy bien. Deja Portuondo para el final y sube en coche; allí busca siempre una plaza permitida y evita usar aparcamientos privados de restaurantes o del camping si no eres cliente.
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